Repensando las mejoras en diabetes
Una pregunta que me hago con frecuencia es: ¿hacia dónde podrían avanzar los tratamientos para las personas con diabetes? Se habla mucho de sensores cada vez más pequeños y duraderos, de sistemas más estables, de algoritmos más precisos… y, por supuesto, todo eso es importante. Pero, sinceramente, creo que quedarse ahí es ver sólo una parte de la foto. Me explico. A día de hoy, los sensores de glucosa disponibles en el mercado duran entre 7 y 14 días. Alguien podría pensar que lo ideal sería alargarlos hasta 30… ¡o incluso 6 meses! Sin embargo, para mí ese sería un camino peligroso. Las ventajas de una duración más corta -yo situaría la franja ideal entre 7 y 10 días- son numerosas, tanto en los catéteres de las bombas de insulina como en los propios sensores. Hay un factor común que no se suele mencionar: cualquier apósito o parche tiene una vida útil limitada cuando está en contacto continuo con la piel. Depende de cada persona, de su nivel de actividad e incluso de la época del...