Fatiga
Quedan atrás los días más o menos relajados del verano y es normal que haya algunos desajustes en nuestros controles al empezar con los madrugones y demás. Es momento de ajustar ratios y mirar informes en detalle hasta que nuestro cuerpo y nuestra bomba de insulina se acostumbren a la vuelta al cole. Una consecuencia de estos días son el menor tiempo en rango y alguna subida y bajada, que habitualmente vienen seguidas de la fatiga, lo cual es algo de lo que pocas veces se habla. Es normal estar agotado, pero esta montaña rusa incrementa el cansancio en personas con diabetes. Es frustrante cuando las pilas se te gastan antes de lo que te gustaría, sobre todo si el día ha sido en realidad ligero, sin mucho deporte ni ajetreo. ¡Además, a veces añadimos más agobio pensando que va a ser así hasta las siguientes vacaciones!
Para mí lo principal es conceder un tiempo a uno mismo en la medida de lo posible para que el cuerpo vaya cogiendo ritmo. Es habitual llegar a septiembre cargado de propósitos, pero quizás sería una buena idea ir incorporando tus tareas poco a poco: una semana vuelves al trabajo y reservas todas las tardes libres; la semana siguiente, sales a pasear; la tercera, empiezas con el gym. Si aún así sientes que se te acumula el cansancio y tus valores de glucemia no terminan de asentarse en la zona verde, no pasa nada por dejarte algún día de descanso para recuperar bien las fuerzas. La vuelta a la rutina es un momento que marcará qué vas a hacer durante los siguientes meses, pero por muchas ganas que tengas de empezar, es mejor ir incorporando las actividades poco a poco para evitar desinflarse antes de tiempo.
¡Un abrazo!
Guillermo
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