Nos vamos a la piscina

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre este tema y, como es una actividad que se puede realizar durante todo el año, siempre encontraba una excusa para no hacerlo -“puedo encajar el artículo más adelante”-, dando prioridad a otros asuntos, pero por fin el día de darse un baño ha llegado.



Ir a la piscina (a la playa o al río) es una actividad positiva para todo el mundo. A diferencia de otros deportes, es bueno para las articulaciones ya que éstas no sufren impactos continuos. Para las personas con Diabetes se requiere una especial atención al detalle. Como con cualquier otro deporte, es importante planificar la actividad: cuándo vamos a empezar, durante cuánto tiempo vamos a realizarla, cómo de intensa será. Es importante también tener a mano hidratos de carbono de absorción rápida para solventar una posible bajada, pero hay más cosas en la lista. Si tienes un sistema de monitorización continua de glucosa puedes estar tranquilo porque todos son impermeables. La bomba de insulina es también sumergible (hasta 2,5 m), pero algunas personas no se sienten cómodas llevándola en ese momento, además, puede que haya alguna grieta que no habías notado que haga que entre agua, por lo que muchas optan por quitársela. Si este es tu caso, no hay problema, pero hay que tener en cuenta ciertos aspectos. Por supuesto, hacer una correcta programación de tus basales u objetivos temporales es imprescindible, pero también es importante saber cuánto tiempo estarás sin la bomba conectada. En mi experiencia, si es menos de una hora, tu gráfica de glucosa no se verá afectada, por lo que puedes simplemente desconectarla. Por supuesto, esto varía para cada persona y es posible que tengas que administrar un bolo corrector cuando te la vuelvas a poner. Un consejo es utilizar un reloj con un cronómetro puesto, así sabréis cuánto tiempo lleváis y cuánto os queda. Si vais a estar más tiempo en el agua, debéis programar algunas paradas. En mi caso, siempre dejo la bomba de insulina a mano para que la pausa sea lo más breve posible: 


  1. Salir del agua. 

  2. Conectar la bomba de insulina. 

  3. Esperar a que se comunique con el sensor. 

  4. Comprobar niveles y administrar un bolo corrector si es necesario. 


Este último paso suele ser un poco más aburrido, porque la bomba puede tardar unos minutos en encontrar el sensor. En mi experiencia, unos 10-15 minutos.


El único problema que le veo al proceso es que mi bomba de insulina empieza a pitar tras un periodo en desconexión, por lo que es mejor dejarla en un sitio que no moleste a nadie. Espero que lo solucionen en futuras versiones. Por lo demás, solo queda disfrutar al máximo de la actividad.


Un abrazo,

Guillermo.

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