Más anécdotas de campamentos
Vuelve la sección de anécdotas de campamentos y os traigo algunas cosas sorprendentes que se aprenden durante esos días.
Los campamentos de verano están pensados para pasarlo bien y hacer amigos, pero también hay actividades para aprender y hablar sobre conceptos de Diabetes. Por ejemplo, una de las charlas a cargo del personal médico suele ser la de técnicas de administración de insulina y cómo hacerse un control de glucemia. La higiene es muy importante en estos casos y lo comprobamos de manera práctica después de la actividad de multiaventura. Tras pasar la mañana trepando y tirándonos por tirolinas, la resina de los árboles y el polvo se quedaban pegados en las manos, por lo que los controles de glucemia no eran correctos. En ese momento probamos una llamativa solución, hacer el control de glucosa en la oreja. Si bien esta alternativa no es la más cómoda, cumple con el requisito de utilizar sangre capilar de una zona limpia. Pese a lo terrorífico que pueda parecer, os prometo que no duele.
Otro lugar donde se puede hacer un control de glucosa es en la palma de las manos. Algunos glucómetros incluyen un accesorio especial que succiona la zona para obtener la cantidad necesaria de sangre. Tal vez no es tan cómodo como los dedos, pero siempre está bien conocer otras posibilidades.
Hablando de las zonas de administración de insulina, también hay sorpresas, como hacerlo en los omóplatos. Esta opción puede encajar un día en que hayas hecho deporte multiarticular o un día que simplemente quieras probar algo distinto. Por supuesto, necesitarás que alguien te eche un cable, pero funciona igual de bien que cualquier otra zona. Yo mismo lo he probado.
Habrá más anécdotas de campamentos pronto.
Un abrazo,
Guillermo.
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